miércoles, 19 de marzo de 2014

Se fueron todos y no se a dónde

 Me dejaron encerrado este lugar gigantezco y casi vacío. Siento como si estuviese enterrado, perdido y lejano. La luz se filtra escasamente de algunos rincones en las alturas: blanca, pareciese pura. Se que es luz de sol. No han dejado abierta ninguna ventana, ni puerta. Todo parece cerrado, un trabajo que se realizó con prisa.

He dormido no se por cuánto tiempo, el calor es inmenso y sofocante, el polvo se ha metido en mis pulmones y me parece doloroso respirar, sin embargo, desespero cuando me despierto, contemplo noches al pleno día, me iluminan mas mis ojos cerrados.

Me han dejado sólo un cuadro y un espejo, supongo que por si me aburro. El cuadro es grande y detallado, pero sólo puedo verlo parcialmente, dependiendo el ángulo de la luz que entra. He visto colores profundos, rostros, sangre, cielo, luna, praderas, montañas, sonrisas y por momentos anhelo algo inidentificable. El lienzo es rugoso al tacto, quisiera comérmelo, pero es muy amargo, además de irritante. Prefiero no vomitar más.

Por momentos puedo ver mi rostro reflejado a la luz, observo mis ojos en un eterno reflejo mientras hay luces y no hay nadie que me diga quién soy o si realmente soy esa figura detrás del espejo. Ya no sonrío y me pregunto si alguna vez lo hice. Después duermo de nuevo, pero poco mas hay por ver.

No se cuánto tiempo ha pasado ya, pero es demasiado. Tal vez pueda romper el espejo y cortarme el pescuezo de oreja a oreja o ¡mejor! rajarme la piel poco a poco y divertirme un poco mas, pero ya no siento pasiones, ni impulsos, me conformo con poco. Miro adelante y no hay nada, he volteado y no veo más. Ni energía, ni fantasía, ni un diablo al cuál venderle el alma, ni una brújula a la cual pedirle guía. Empiezo a amar el polvo que me impide respirar.

Mi prisión se oxida y escucho su lamento, he aprendido a escucharla y eso me complace, me siento bien el contemplar las partes del cuadro retocadas con mi sangre y una imagen borrosa de lo que alguna vez fuí, pero lo que más me complace es poder probar mis lágrimas y saber que alguien más ha vivido de ellas.

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